El oficio
La forma de hacer de Balduz
Crear algo nuevo no siempre significa empezar desde cero
Balduz nace de una forma concreta de entender la marroquinería: diseñar piezas contemporáneas, confeccionarlas artesanalmente y aprovechar materiales de calidad que ya existen.
Pieles procedentes de excedentes y retales de la industria se seleccionan cuidadosamente y se transforman en bolsos hechos a mano en España, en pequeñas producciones y con vocación de durar.
Detrás de cada pieza hay tiempo, oficio y una manera de producir alejada de los ritmos de la moda rápida.
Diseñar menos. Hacer mejor.
Balduz
Balduz es el apellido de mi abuela materna.
Elegirlo para dar nombre a la marca fue una forma de unir lo que hago hoy con algo que viene de mucho antes.
Después de varios años trabajando dentro de la industria de la moda, en pequeñas firmas, grandes compañías y también en el sector del lujo, pude conocer distintas formas de diseñar, producir y entender un producto.
Balduz nació de la necesidad de hacerlo de otra manera.
Más despacio. Más cerca. Prestando atención a los materiales y devolviendo valor al trabajo hecho con las manos.
Materiales que ya existen
La piel es un material resistente y duradero. Precisamente por eso, no tiene sentido descartar aquella que ya ha sido producida y conserva intactas sus cualidades.
Los bolsos de piel Balduz se confeccionan a partir de excedentes y retales recuperados de la industria.
Cada piel se selecciona atendiendo a su calidad, tacto, grosor, acabado y posibilidades de uso antes de convertirse en una nueva pieza.
Trabajar de esta manera permite aprovechar recursos que ya existen y, al mismo tiempo, condiciona cada colección: determinados colores, texturas o cantidades pueden ser limitados y no siempre vuelven a estar disponibles.
No es una limitación del producto, forma parte de su identidad.
Hecho a mano en España
Cada bolso Balduz se confecciona artesanalmente, pieza a pieza, en España.
El proceso incluye el corte de la piel, la preparación de cada componente, el montaje, la costura y los acabados finales.
Muchas de las decisiones que determinan la calidad de una pieza apenas se perciben a simple vista: el grosor adecuado de una piel, la posición de una costura, la tensión de un hilo, la caída de un asa o la elección de un herraje.
Son pequeños detalles.
Y son precisamente esos detalles los que marcan la diferencia entre producir un objeto y hacer una pieza bien construida.
Producción limitada
Trabajar con excedentes y fabricar artesanalmente implica aceptar que no todo puede reproducirse de forma indefinida.
Una piel puede agotarse. Un tono puede no volver a aparecer.
Una colección puede existir únicamente durante el tiempo que permitan los materiales disponibles.
Por eso las producciones de Balduz son pequeñas y algunos modelos se realizan bajo pedido.
No se busca producir miles de unidades iguales.
Se busca que cada pieza tenga sentido antes de ser fabricada.
Diseñar para durar
Un bolso no debería perder su valor cuando termina una temporada.
Por eso los diseños Balduz buscan líneas limpias, proporciones equilibradas y una estética capaz de convivir con diferentes momentos, prendas y estilos a lo largo del tiempo.
El objetivo no es seguir constantemente las tendencias.
Es crear piezas que sigan apeteciendo llevar dentro de unos años.
La durabilidad también forma parte de la sostenibilidad: utilizar buenos materiales, construir correctamente una pieza y diseñarla para que pueda acompañar durante mucho tiempo.
Lo que no se ve también importa
La forma de hacer de Balduz no termina en el diseño del bolso.
También importa qué materiales se utilizan, quién los suministra y desde dónde llegan al taller. Siempre que es posible, se priorizan materiales naturales, proveedores cercanos y decisiones que permitan conocer mejor el origen de cada componente.
Son aspectos que quizá no aparezcan en una fotografía, pero también forman parte del producto.
Sostenibilidad sin atajos
Balduz no entiende la sostenibilidad como una etiqueta ni como una promesa perfecta.
La entiende como una forma de tomar decisiones. Utilizar materiales que ya existen antes de demandar otros nuevos. Producir en cantidades pequeñas. Trabajar localmente. Diseñar para durar. Aprovechar los recursos disponibles y buscar alternativas mejores cuando es posible.
No existe una forma de producir sin impacto. Por eso el objetivo no es afirmar que una pieza no deja huella, sino intentar que cada decisión tenga sentido y que aquello que se fabrica merezca los recursos empleados para hacerlo.
Piezas con pasado diseñadas para tener futuro
Cada bolso Balduz empieza su historia antes de llegar al taller.
En una piel que ya existía, en unas manos que deciden transformarla.
Y continúa después, cuando empieza a formar parte de la vida de quien lo lleva.